Desde que empecé a trabajar tuve claro que quería ser empresaria. Lo fui. Cuando quise ser madre, no paré — adapté mi empresa entera a mi vida para que nada tuviera que renunciar a nada. Lo conseguí.

Pero hubo un momento en que me quedé sin brújula.

Cuando llegó el espacio para pensar en mí, cometí el error que comete mucha gente: en lugar de tomarme el tiempo para entender qué quería de verdad, me apresuré. Monté una empresa. Y resultó que no era lo que quería.

Nadie me lo había dicho antes. O quizás sí, y no lo escuché.

Ahí empecé mi proceso real. Aprendí a parar. A escucharme. A separar lo que yo quería de lo que se supone que debía querer. Me formé en coaching para vivir ese proceso desde dentro y entender cómo funciona.

Y lo que encontré fue esto: la claridad no llega sola esperando. Llega cuando te haces las preguntas correctas con alguien que sabe acompañarte.

Hoy sé lo que quiero. Y sé que lo que quiero es ayudar a jóvenes que están donde yo he estado a encontrar esa claridad y ponerse en marcha. No hacia lo que esperan los demás. Hacia lo que quieren ellos.

Soy Nela Santana. Llevo más de 15 años tomando decisiones grandes en entornos que cambian rápido — empresariales, personales, digitales. Tengo formación ICF en coaching y trabajo con herramientas actuales, porque orientarse hoy significa también entender el mundo en el que vivimos, con todo lo que la tecnología y la IA nos ofrecen y nos exigen.

Sé lo que es estar perdida. Y sé cómo salir.